María Anna Mozart, historia de un genio musical desvalorizado

Maria Anna Walburga Ignatia, era la hermana mayor de Mozart, con un alto cociente intelectual era una joven tan talentosa como lo era su hermano. Ambos estaban unidos por una mutua admiración desde infantes y en la interpretación del arte musical.

Fueron exhibidos en la corte de Viena y París por su padre, un hombre ambicioso, frío y cruel.

20Mientras Mozart se hacía famoso, María Anna debió dejar sus sueños para cumplir con su función de casarse y tener hijos, como era lo esperado para una mujer de su época.

Maria Anna, llamada también por sus afectos como Marianne, era la hermana mayor de los cuatro hijos de la familia Mozart. Había nacido en 1751, un 30 de julio. Cuando tenía siete años bajo la ayuda de Wolfgang, su padre llamado Leopold, le enseñó a ejecutar varios instrumentos.

En poco tiempo destacó como intérprete del clavecín. A su aprendizaje se juntaría su hermano más pequeño, compañero de juegos, en que habían creado un mundo de maravillosa fantasía que los hizo inseparables.

Cuando el intolerante Leopold Mozart, quiso mostrar al mundo a su prodigioso hijo, también llevo a Marianne. La corte de París y Viena aplaudieron a los hermanos por igual.

Mientras Wolfgang se dedicaba a estrujar su genialidad, a su hermana Marianne se le acababa el tiempo.

Durante esta era en la que vivió Marianne, las mujeres excepcionales no eran consideradas, porque así lo determinaba la costumbre y la tradición de esa sociedad. Una personalidad con valentía y rebeldía hubiera podido colocar a esta joven a la altura que le correspondía en arte musical de ese tiempo y de la historia humana.

Pero Marianne fue siempre mansa y respetuosa de la voluntada de su padre y aceptó lo que le imponían por ser mujer. Marianne debió alejarse de su magnífica carrera como intérprete y debió renunciar al amor de su vida, a su instructor Franz D’Ippold, y contraer matrimonio con el hombre  que le habían determinado, como era la usanza de este tiempo.

Su carácter equilibrado y obediente discrepaba con la rebeldía de su hermano, que desaprobaba las órdenes de su progenitor. Wolfgang lucho para que su hermana continuara su vocación, pero Marianne consintió en unirse a el elegido de su padre, un hombre acaudalado: Johann Baptist Franz von Berchtold zu Sonnenburg.

Así la joven prodigiosa se convirtió en la afortunada esposa de este magistrado, y se hizo cargo de los retoños de su marido que tenía de matrimonios anteriores.

El hijo mayor de este que se llamaba también Leopold fue formado por su abuelo, aunque no se sabe si se proponía prepararlo en la música como lo hizo con Wolfgang.

Marianne quizás hubiera sido el alter ego de su famoso hermano. Wolfgang escribió unas cartas a su hermana, alentándola por su creación.

Ella podría haber iniciado una excelente carrera de compositora pero nunca se conoció alguna pieza musical de ella.

Lo que está muy claro que fue intérprete genial y hubiese llegado muy lejos si hubiese sido por su voluntad y no por la de su padre.

Fue realmente una inspiración para su hermano. Marianne quedó ciega pero continuó ejerciendo como profesora de música y ejecutando el clavecín hasta su deceso el 29 de octubre de 1829.